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Clasificación

Las sustancias que por sus efectos en el sistema nervioso producen distorsiones de la percepción se consideran alucinógenos. Dentro de este grupo se encuentran tanto sustancias legales (algunos anestésicos), cómo sustancias cuya venta está prohibida al público en general. En el caso de algunos productos naturales, su consumo con fines rituales es legal.



Productos que los contienen y nombres populares




Tipos

Dentro de loos alucinógenos se encuentran los que pertenecen al grupo de las triptaminas como el LSD y la psilocibina y el DMT contenidos en algunas plantas y hongos. Otro grupo es el de las fentilaminas, como la mescalina, el MDMA, y 2CB. Un grupo más de sustancias clasificadas como alucinógenos son los anestésicos disociativos, entre ellos están la ketamina y el PCP. Cabe mencionar que muchas de las otras drogas de abuso como el alcohol o la mariguana producen alucinaciones bajo ciertas circunstancias.



Origen

Existen compuestos de origen sintético pero también se obtienen de plantas y hongos.



Efectos

Como su nombre lo indica su principal efecto es la experiencia de distorsiones visuales, auditivas o de la percepción del tiempo. Es decir, las personas que las consumen ven o escuchan cosas que realmente no existen, o bien sienten que el tiempo se detiene o se acelera.



Consecuencias a corto y largo plazo

El consumo de alucinógenos puede producir diferentes efectos indeseables.

En el caso del LSD los efectos adversos son dilatación de las pupilas, aumento de la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca y la presión arterial. También puede causar sudoración profusa, pérdida de apetito dificultad para dormir, sequedad bucal y temblores.

El peyote tiene efectos similares al LSD, además produce problemas en la coordinación motora; por otra parte la mezcalina contenida en el peyote se ha relacionado con anomalías fetales.

El PCP causa aumento de la frecuencia respiratoria y de la presión arterial y la frecuencia cardiaca, rubor y sudoración profusa, entumecimiento generalizado de las extremidades y pérdida de coordinación muscular.



  • Fuentes:

    Cunningham N. (2008).Hallucinogenic plants of abuse. Emerg Med Australas 20(2):167–174.

    Fantegrossi WE, Murnane KS, Reissig CJ. (2008). The behavioral pharmacology of hallucinogens. Biochem Pharmacol 75(1):17-33.

    Halpern JH, Sherwood AR, Hudson JI, Yurgelun-Todd D, Pope HG Jr. (2005). Psychological and cognitive effects of long-term peyote use among Native Americans. Biol Psychiatry 58(8):624–631.

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